Escrito por Borja Aranda
El estreno de la película ‘Los sentimientos de otros’, dirigida por la cineasta mauritana Lalla Kaber y presentada en el Festival del Cortometraje Africano de El Cairo, celebrado entre el 27 de enero y el 4 de marzo, se ha producido en un momento en que las mujeres del país africano están empezando a ganar terreno en su lucha contra las opresivas condiciones familiares, culturales y sociales a las que se enfrentan y por las que se han visto aplastadas históricamente en el marco de las protestas sociales que sacuden el país.
Kaber es la primera directora de cine de la historia de Mauritania y en sus películas ha introducido el papel de la mujer como actriz principal, así como historias relacionadas con la realidad de la mujer en el país y su lucha por la emancipación del yugo familiar y de la dominación masculina en todos los niveles de sus vidas.
En su anterior trabajo, ‘Otros sentimientos’, estrenada cuando tenía 25 años, examinó cómo el aislamiento al que son sometidas las jóvenes mauritanas podría convertirlas en objetivos para acosadores y violadores, y apostó por una mayor comunicación en las familias, así como una menor inhibición y represión.
Kaber ha tenido que hacer frente a amenazas de muerte por estos trabajos, en los que trata la emancipación de la mujer y la lucha contra el ostracismo y el aislamiento al que se ven sometidas en la sociedad mauritana, profundamente tradicional. Pese a ello, se ha mostrado comprometida con continuar con su tarea como actriz, directora de cine y periodista.
En este marco de pequeños avances y grandes retrocesos ha sido convocada la primera manifestación en conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que se celebró el de marzo en Nuakchot y que recorrió las calles de la capital hasta llegar al edificio de Presidencia, donde se leyó un manifiesto a favor de la mejora de las condiciones de vida de las mujeres mauritanas.
Esta marcha, que será la primera de este tipo en la historia del país, contará con la presencia de la ministra de Asuntos Sociales, Infancia y Familia, Moulaty Mint el Moktar, quien ha respondido al llamamiento de la Asociación Mauritana por la Salud de la Madre y el Niño, la Asociación de Lucha contra la Dependencia, Mujeres AID, el Comité de Solidaridad con las Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos y la Oficina de Mujeres Periodistas y Acción.
La convocatoria servirá como termómetro del respaldo con que cuenta la iniciativa, aunque no ha de ser visto como baremo real, ya que Mauritania es un país que no cuenta con una historia respecto a movilización social, y las mujeres han estado oprimidas históricamente y han participado aún menos en la vida política de país, por lo que esta celebración se enfrenta a varias trabas de base a la hora de convocar a grandes grupos de personas.
Por su parte, las manifestaciones en el país continúan, en estas últimas semanas protagonizadas por los estudiantes del Instituto Superior de Estudios e Investigaciones Islámicas (ISERI) en protesta contra el supuesto cierre de la institución, que canceló la admisión de inscripciones en enero y que ha clausurado sus puertas a causa del incremento de las protestas.
En la jornada más importante, el 22 de febrero, los estudiantes convocaron su ‘Día de la Ira’ a imagen y semejanza de las convocatorias civiles en Túnez, Egipto, Libia y resto de países que se han visto alcanzados por la llamada Primavera Árabe, para marchar hacia el Ministerio de Asuntos Islámicos y solicitar la reapertura de sus puertas y la continuación de las matriculaciones.
La manifestación, que fue disuelta con gases lacrimógenos y una carga policial, se saldó con decenas de detenidos y heridos en los posteriores enfrentamientos. En respuesta a las detenciones, se convocaron nuevas manifestaciones en los días siguientes para protestar contra la violencia policial, aunque la actuación policial subsiguiente provocó nuevos heridos -uno de ellos grave-, lo que dio lugar a una mayor respuesta social.
A nivel político, hay que destacar que se ha iniciado el juicio contra el ex comisario de Derechos Humanos, Mohamed Lemine Ould Daddah, acusado de desviar fondos públicos por valor de 750.000 euros. Ould Daddah fue detenido el 27 de septiembre de 2010 y debió haber sido liberado el 27 de septiembre de 2011 tras expirar el periodo legal de detención sin juicio (seis meses, renovables por otros seis).
Las encarcelaciones ilegales son un problema en Mauritania, ya que las condiciones de arresto y la situación en que se encuentran los detenidos no respetan los estándares internacionales. En un informe fechado el 22 de febrero, Amnistía Internacional denunció que, tras nueve meses, catorce acusados de terrorismo siguen en paradero desconocido tras ser trasladados desde la cárcel de Nuakchot, lo que, según la organización, “ constituye una violación absoluta de las normas internacionales de derechos humanos”.