El Islam en Brasil contaba en 2000 con 27,239 seguidores, según el censo de ese año del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). En el censo, el IBGE no trataba el Islam de forma aislada, y situaba a los musulmanes en la categoría de “otras religiones”, un grupo que abarcaba oficialmente a casi 51.000 brasileños.
El Estado pagó 109 millones de euros en concepto de profesores de religión, unos 21 millones a programas culturales y de conservación y restauración del patrimonio y casi 682.000 euros por la asistencia religiosa en centros penitenciarios, ha detallado El Ejecutivo.