18 Abril 2014

  

Elementos filtrados por fecha: Martes, 13 Marzo 2012

Obama firme en no adelantar salida de Afganistán.

Publicado en Tema Obligado

La circuncisión podría tener virtudes para la salud del hombre ya que puede ayudar a impedir infecciones y en consecuencia a frenar el cáncer de próstata. Así lo señala un estudio del Fred Hutchinson Cancer Research Center (EE UU).

Publicado en Ciencia

El ministro de Asuntos Exteriores anuncia que se quedarán dos diplomáticos integrados en la delegación de la Unión Europea en el país árabe e insta a la comunidad internacional a que incremente la presión sobre Bachar Al Asad.

 
El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha anunciado durante una entrevista en la Cadena Ser que todo el personal diplomático español abandonará mañana Siria, quedando en Damasco dos diplomáticos españoles integrados dentro de la representación europea en el país árabe para proteger a los 640 españoles con doble nacionalidad; así como no perder el contacto con la oposición siria ni una información de primera mano sobre los que está pasando en Damasco. Sobre el presidente sirio, Bachar Al Asad, ha instado a la Unión Europea a que siga presionando al mandatario, aunque ha admitido que la negociación será "difícil" porque no admite hablar si ello implica su salida del poder y la oposición tampaco se sentará hasta que el lider siria abandone el poder.Tampoco ve viable una intervención armada, ya que es "inimaginable" que la autorizaran Rusia o China en el Consejo de Seguridad, a la vez que ha recordado que Damasco conserva el apoyo de parte de su opinión pública y mantiene aún muchas reservas estratégicas. 
 
García - Margallo ha reconocido también que "hay que repensar las Cumbres Iberomericanas, porque las últimas de Mar de la Plata (Argentina) y Asunción (Paraguay) han sido una catástrofe". El ministro cree que ha llegado el momento de "dotarlas de contenido", ya que en su opinión la relación entre Latinoamérica y Europa ha cambiado: "Antes se hablaba de década perdida y ahora crecen más que nosotros. Además ahora quieren integrarse, aunque de una forma balbuceante y, sobre todo, tienen la tentación de mirar al Pacífico", ha explicado el titular de Exteriores para quien España es la "punta de lanza" de la presencia de la Unión Europea en la región. Por este motivo, cree que si el Gobierno no hace nada la presencia de la UE podría desaparecer de esta zona. Algo en lo que, según el ministro, ya trabaja su departamente a través de un "plan de viajes" en el que estarían involucrados los máximos niveles del Estado: los reyes, el presidente del Gobierno, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, así como diferentes secretarios de estado.
 
Al titular de exteriores también le han interrogado sobre la decisión del Eurogrupo de flexibilizar, no lo esperado por el Ejecutivo, los objetivos de déficit para España. García- Margallo ha calificado de "éxito" lo obtenido en Bruselas ya que en su opinión "España ha conseguido lo máximo, es decir, nueve décimas" en base a las reglas no escritas que rigen en el contexto europeo. A su juicio, lo pactado con sus socios de la UE es "una prueba de confianza" y que las instituciones europeas han visto que la situación macroeconómica española "era diferente" de la expuesta por el anterior gobierno del PSOE. El titular de Exteriores ha admitido que habrá que "crecer con menos" y por este motivo, el Gobierno ha reformado el sistema financiero y flexibilizar el mercado laboral.
 
García- Margallo confirmó también que el 25 de abril presentará la "Marca España", poniendo en marcha un panel de indicadores para "saber lo que está pasando en cada zona". Indicadores que servirán para hacer de España una "marca e imagen atractivas" y remarcó lo de que sea una sola. Sobre la 'Marca España' el ministro de Asuntos Exteriores ha comentado que "El Rey es un activo importante, las fuerzas armadas son una marca y el servicio exterior funciona como un auténtico ejército". Luego aportó algunas cifras concretas como el de las 118 embajadas unilaterales, las más de 150 multilaterales, los 300 consulados o las entre 300 y 400 oficinas de cooperación. Además urgió a "hacer un lobby en Estados Unidos donde hay millones de latinos, ya que los italianos tienen a Nancy Pelosi". Por último, reivindicó las actividades de las  empresas españolas y la opinión de España que se han formado las empresas multinacionales instaladas en el país.

 

Publicado en España

La gran exposición 'Bizancio y el Islam, una era de transición' reúne en el MET de Nueva York 300 obras derivadas de la colaboración entre las tres culturas.

Han colaborado museos de una docena de países, entre ellos Jordania, Israel, el Vaticano, Francia, Alemania y Georgia.

Resaltan el 'diálogo' en el Mediterráneo oriental como fructífero.

 
Las cosas no siempre fueron tempestuosas y sangrientas en el Mediterráneo oriental. Durante un tiempo en la región se entendieron y colaboraron en el arte y su aplicación a la vida cotidiana personas cristianas ortodoxas, judías y musulmanas.
 
La exposición Byzantium and Islam: Age of Transition (Bizancio y el Islam: una era de transición) recrea la ósmosis cultural y el clima de diálogo pacífico que reinó entre las tres grandes religiones durante el siglo VII de nuestra era y en territorio del Imperio Bizantino. La muestra, que será inagurada el 14 de este mes (hasta el 8 de julio), ha sido organizada por el Metropolitan Museum of Art (MET) de Nueva York (EE UU).
 

Clima de colaboración

Para la exhibición, la primera organizada nunca sobre el periódo en que Bizancio empezó a perder peso y aceptar la preminencia del Islam, se ha buscado el mismo clima de colaboración. Las 300 piezas que conforman la muestra han sido cedidas por museos de una docena de países, entre ellos Jordania, Israel, el Vaticano, Francia, Alemania, Grecia, Dinamarca, Reino Unido y Georgia.
 
Byzantium and Islam: Age of Transition analiza, dicen los organizadores, una época "bien conocida pero no siempre bien entendida", iniciada a comienzos del siglo VII, cuando el Mediterráneo oriental, que llegaba a Siria y Egipto, era una parte "muy influyente" del Imperio Bizantino. De las zonas musulmanas llegaron conocimientos y técnicas que se fundieron con las cristianas ortodoxas mayoritarias y las judías.
 
Las piezas artísticas y de artesanía o artes decorativas que componen la exposición demuestran que existía "un alto grado de interacción entre las comunidades cristiana, musulmana y judía cuyo rastro pervive hasta la actualidad", dice el director del MET, Thomas P. Campbell. Los comisarios,  Helen C. Evans y Michael Jaharis añaden que "el diálogo entre Bizancio y la cultura y los estilos emergentes musulmanes queda demostrado".
 

Artes emergentes derivadas del Islam

Organizada en torno a tres bloques (el carácter secular de las provincias del sur del imperio durante la primera mitad del siglo; la continuidad del comercio interregional pese a los cambios políticos, y las artes emergentes derivadas de la creciente influencia y poder del Islam en la región), la exposición incluye mosaicos, manuscritos científicos, piezas de vestuario, tallas de madera, piedra y metal, joyas y elementos decorativos.
 
En algunas piezas, el contagio entre las tres culturas es patente de modo claro. El MET exhibirá un grupo de pequeñas lámparas votivas con inscripciones cristianas en griego y bendiciones musulmanas en árabe.
Publicado en Cultura

En 11 años, tan solo 800 se han inscrito para donar sus órganos tras su muerte

EFE.
 
Mustafa Ramid, Ministro de Justicia marroquí, ha anunciado este viernes que se muestra «sorprendido» por el bajo número de musulmanes que se muestran dispuestos a donar sus organos. Tan solo 800 en los últimos 11 años. Las declaraciones las ha hecho en el marco de una mesa redonda sobre el tema «donar riñones, una ofrenda a la vida» en Rabat, la capital de Marruecos.
 
En el mundo musulmán la idea de que la donación de órganos es contraria a la religión está muy extendida. Sin embargo, la principal institución del islam suní, la Universidad de Al Azhar, considera que el trasplante de órganos de una persona muerta a una viva es lícito según la religión, siempre que se lleve a cabo de una manera correcta y a través de la donación.
 
El ministro afirmó que «tanto el Corán como el conjunto de las asambleas de ulemas (teólogos) autorizan y promueven estos actos de solidaridad y beneficencia, especialmente para los enfermos que necesitan salvar sus vidas a través de otras personas». Para lograr aumentar el número de donantes están promoviendo medidas que mejoren las condiciones jurídicas de los donantes.

 

Publicado en Sociedad
Martes, 13 Marzo 2012 10:07

Haciendo visible el Apartheid Israelí

 
 
Escrito por María M. Delgado
 
[Una versión resumida de este artículo fue publicada en el semanario Brecha de Uruguay el 9 de marzo de 2012]
 
“La Asamblea General (…) declara que el Sionismo es una forma de racismo y discriminación racial.” Asamblea General de la ONU, Resolución 3379, 10/11/1975, 2400ª sesión plenaria.
 
 “La ONU adoptó una postura firme contra el apartheid, y a lo largo de los años se construyó un consenso internacional que ayudó a terminar con este sistema inicuo. Pero sabemos bien que nuestra libertad está incompleta sin la libertad de los palestinos.”      Nelson Mandela
 
 “Yo estuve en los Territorios Palestinos Ocupados, y fui testigo de la segregación racial en las carreteras y viviendas, que me recordaron las condiciones que experimentábamos en Sudáfrica bajo el sistema de apartheid. He visto la humillación de hombres, mujeres y niños palestinos, obligados diariamente a esperar durante horas en los checkpoints militares israelíes para realizar los movimientos más básicos como visitar a un familiar o ir a la escuela; esta humillación nos resulta muy familiar a los negros sudafricanos, que éramos igualmente acorralados e insultados por las fuerzas de seguridad del gobierno de apartheid. En Sudáfrica no podríamos haber alcanzado nuestra libertad y justa paz sin la ayuda de los pueblos del mundo, que mediante el uso de medios noviolentos -como el boicot y la desinversión- alentaron a sus gobiernos y a otros actores corporativos a revertir su apoyo de décadas al régimen de apartheid.”        Arzobispo Desmond Tutu
 
 
Este mes se celebra, por 8º año consecutivo, la Semana Internacional contra el Apartheid Israelí. En los cinco continentes se realiza una serie de actividades (mesas redondas, películas, exposiciones fotográficas, veladas culturales, actos multimedia) para denunciar el régimen de ocupación, colonización y apartheid que Israel aplica sobre el pueblo palestino desde hace 64 años.
 
Desde su primera edición en 2005, la SAI se ha convertido en uno de los eventos más importantes en el calendario de solidaridad con Palestina. Este año habrá acciones en más de 50 ciudades de todo el mundo, buscando destacar el papel que pueden jugar los pueblos y gobiernos del mundo en exigir a Israel que ponga fin a sus leyes, políticas y prácticas discriminatorias.
 
A su vez, en los últimos años se ha visto un aumento notable de trabajos provenientes del mundo académico, periodístico y de organismos de derechos humanos -incluso dentro de Israel- que documentan y analizan el apartheid israelí desde el Derecho Internacional (1).
 
Prominentes figuras palestinas, israelíes anti-sionistas, sudafricanas y mundiales (desde Ilan Pappé hasta Desmond Tutu o Jimmy Carter, y artistas como Roger Waters o Alice Walker) se han puesto al frente de esta movida.
 
Simultáneamente, la campaña internacional que impulsa boicot, desinversión y sanciones (BDS) como forma de ejercer una presión efectiva sobre Israel ha ido creciendo en todo el mundo, alcanzando victorias sorprendentes y significativas (sobre todo en países como Sudáfrica, Reino Unido, Canadá y EEUU).
 
El movimiento mundial por BDS es una respuesta al llamado lanzado en 2005 por más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina (sindicales, de mujeres, religiosas, políticas, académicas, ONGs), reclamando el respeto a los derechos humanos de los 10 u 11 millones de palestinxs, y exigiendo:
 
  • Igualdad plena y no discriminación para el millón y medio de palestinxs en Israel;
  • Fin de la ocupación y colonización -y desmantelamiento del Muro- en los territorios árabes (Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán), y libertad para sus más de 4 millones de habitantes;
  • Justicia y reparación para lxs 5 millones de palestinxs en el exilio que no pueden retornar a su país.
 
Estas demandas se fundamentan en todas las resoluciones que la comunidad internacional -a través de los organismos de Naciones Unidas (2)- ha emitido desde 1947 hasta hoy reconociendo los derechos del pueblo palestino, y que Israel desconoce y viola sistemáticamente. Al hacerlas explícitas, se pone en evidencia que Israel es un Estado que está por encima de la ley, y que la comunidad internacional no ha tenido hasta ahora la voluntad ni la capacidad de hacerlo rendir cuentas.
 

¿Por qué es Israel un Estado de Apartheid?

El discurso y los análisis de quienes denuncian el apartheid israelí se basan estrictamente en el Derecho Internacional. Si bien la lucha de Sudáfrica hasta 1990 es un referente directo y permanente, el eje no está en discutir las posibles analogías o diferencias entre el apartheid sudafricano y el israelí: lo que importa es mostrar cómo el régimen impuesto por Israel hacia el pueblo palestino se ajusta perfectamente a la definición del crimen de apartheid en dos instrumentos claves del Derecho Internacional: la Convención internacional para la erradicación y sanción del crimen de Apartheid de la ONU (1973) y el Estatuto de Roma (2002) de la Corte Penal Internacional (la primera ratificada por Israel, el segundo no).
 
En noviembre de 2011 se celebró en Sudáfrica la 3ª sesión del Tribunal Russell sobre Palestina, un tribunal ético creado por la sociedad civil internacional a raíz del reiterado fracaso de los gobiernos para obligar a Israel a cumplir las resoluciones de la ONU (3).
 
Después de escuchar decenas de testimonios, el TRP concluyó que el régimen impuesto por Israel sobre la población palestina se ajusta a la definición jurídica de apartheid, por tres elementos clave: 1) se puede identificar claramente dos grupos raciales distintos (“racial” tiene una definición amplia que incluye aspectos étnicos o nacionales); 2) se comete ‘actos inhumanos’ contra el grupo subordinado; y 3) dichos actos se dan de manera sistemática en el contexto de un régimen institucionalizado de dominación de un grupo sobre el otro. El TRP afirmó:
 
“Desde 1948, las autoridades israelíes han ejercido políticas concertadas de colonización y de apropiación de tierras palestinas. Mediante sus leyes y prácticas, el Estado de Israel ha dividido a las poblaciones israelí-judía y palestina, y les ha asignado espacios físicos distintos. El nivel y la calidad de las infraestructuras, los servicios y el acceso a los recursos varían según el grupo al que se pertenece. Todo esto desemboca en una fragmentación territorial generalizada y en la creación de una serie de reservas y enclaves separados, así como en una segregación de los dos grupos. (…) esta política se describe oficialmente en Israel con el término ‘hafrada’, que en hebreo significa ‘separación’.”
 
En efecto, hay un sinfín de leyes, órdenes militares y políticas institucionalizadas que implican un régimen de apartheid. Más aun: al estudiar dicho sistema, se puede observar que las mismas medidas de discriminación se aplican a la población árabe-palestina dentro de Israel como en los Territorios Ocupados. Es por eso que cada vez más estudios afirman que no se trata solamente de un régimen de ocupación militar y colonización, sino de una política sistemática de limpieza étnica que busca eliminar -o reducir a la mínima expresión- la presencia árabe en todo el territorio de la Palestina histórica. Mencionamos algunos ejemplos flagrantes:
 

Dentro de Israel:

  • La ley del Retorno (1950), basada en que Israel es la patria del pueblo judío, otorga automáticamente a cualquier judíx del mundo que quiera inmigrar todos los derechos de nacionalidad y ciudadanía. Sin embargo, lxs palestinxs que fueron expulsadxs de su tierra en 1948 por la creación del Estado de Israel, y sus descendientes (la mayoría de los cuales vive hacinada en campamentos de refugiados en los países vecinos), tienen prohibido retornar a su patria. Y sus tierras y propiedades fueron apropiadas por el Estado y entregadas a familias judías (ley de Propiedad de los Ausentes, 1950).
 
  • Según la ley de Ciudadanía(1952), lxs palestinxs nacidxs en Israel (20% de la población) tienen la ciudadanía y el derecho al voto, pero no tienen la nacionalidad, que sólo está reservada a la población judía. Israel es el único país que nacionaliza a cualquier persona sin tener en cuenta dónde nació o vive, únicamente en virtud de una identificación religiosa (ser judío).
 
Y como toda la legislación, las instituciones y las políticas públicas  están hechas para favorecer a la nación judía (desde el acceso a la tierra y la planificación urbana hasta vivienda, salud, educación, etc.), eso se traduce en la discriminación sistemática de la población no judía. De hecho, la mayoría de la población palestina no convive con la sociedad judía, sino que vive segregada en aldeas, pueblos y regiones “árabes”, cuyas condiciones de vida, infraestructura y servicios son notoriamente inferiores a las localidades y regiones judías. Esa tremenda brecha en la calidad de vida es dramáticamente visible entre Jerusalén Oeste (una ciudad del primer mundo) y Jerusalén Este, donde viven 200.000 palestinxs que -aunque pagan impuestos- no reciben ni los servicios urbanos básicos y están expuestxs a la amenaza permanente de desalojos y demoliciones.
 
Más aun: hay más de 100 aldeas palestinas dentro de Israel ‘no reconocidas’ por la ley, que por eso no reciben servicios públicos básicos (luz, agua, saneamiento, vialidad) ni tienen permiso para construir o ampliar sus espacios y viviendas, que a menudo son objeto de demoliciones (esto es particularmente grave en el caso de las comunidades beduinas del desierto del Negev/Nakav).
 
  • En particular un conjunto de leyes (ley del Estatuto Israelí de 1952, ley de Tierras de Isarel de 1960, Ley de Adquisición de Tierra de 1953, ley de Planificación y Construcción de 1965, ley sobre Asentamientos Agrícolas de 1967) garantizan que la adquisición y distribución de la tierra estén en manos judías, a través del control y la gestión del Fondo Nacional Judío, la Agencia Judía y la Organización Sionista Mundial. Estas leyes han sido calificadas como claramente discriminatorias por el Comité DESC de la ONU, Amnistía Internacional y otros organismos.
 
  • La ley de Ciudadanía y Entrada a Israel (Orden temporal de 2003 recientemente ratificada por la Corte Suprema) no permite a lxs palestinxs ciudadanxs de Israel convivir con sus cónyuges provenientes de los territorios ocupados o de “países enemigos” (árabes vecinos), lo que obliga a las familias y parejas a vivir separadas o enfrentar la amenaza de deportación de uno de sus miembros. (Ver en este blog el post Apartheid: las leyes racistas y discriminatorias de Israel afectan a cada vez más familias palestinas). Y otras historias en el sitio de la campaña “Love under Apartheid“.
 
 

En los territorios ocupados:

 
  • La población palestina de Cisjordania está sujeta a la legislación y jurisdicción militar israelí, mientras que el medio millón de colonos judíos -ocupantes ilegales- están sometidos a la justicia civil. En efecto, un kafkiano sistema de órdenes y reglamentos militares controla todos los aspectos de la vida cotidiana de lxs palestinxs. Con ciertas limitaciones en la zona designada como Área A (ciudades) y con menos limitaciones en el Área B (ciertos pueblos y aldeas), en la mayor parte del territorio ocupado (sobre todo en el Área C, que es el 62% de Cisjordania) el ejército israelí es la única autoridad y tiene el control absoluto sobre la tierra, los recursos, el agua, los permisos para construir (que raramente se obtienen) o para abrir un negocio, o para circular por el territorio.
 
  • La población palestina nacida en Jerusalén Este (anexada por Israel en 1967) no goza de ciudadanía israelí ni tiene derecho a un documento de identidad palestino. Solamente Israel le otorga un “permiso de residencia” que puede ser revocado en cualquier momento, por cualquier motivo. A su vez, los cónyuges de un/a “residente” palestinx de Jerusalén tienen las mismas dificultades que en Israel, ya que es casi imposible obtener la reunificación familiar, lo cual les obliga a vivir en Jerusalén ilegalmente -sin poder trabajar ni acceder a ningún beneficio social-, bajo amenaza de expulsión. A su vez, lxs hijxs de estos matrimonios mixtos tampoco heredan el “permiso de residencia” en la ciudad donde nacieron.
 
 
  • Un moderno sistema de carreteras y transporte de uso exclusivo judío conecta las colonias israelíes ilegales, mientras la población palestina sufre dramáticas restricciones de movimiento derivadas de los 500 checkpoints, barreras y otras formas de cierre, el Muro/cerca y el sistema de permisos y residencia. Como resultado, los dos millones y medio de palestinxs de Cisjordania viven confinadxs en verdaderos bantustanes en apenas el 12% de su territorio.
 
  • Israel utiliza 82% del agua subterránea de Cisjordania, desviándola hacia su territorio o hacia las colonias ilegales. Mientras el consumo de agua en Israel es de unos 300 m3 por persona al año, y en las colonias ilegales llega a más de 500 m3, la población palestina recibe entre 30 y 80 m3 por persona al año.
 
  • Aunque Israel se jacta de ser “la única democracia de Medio Oriente”, las libertades de asociación, reunión y expresión de la población palestina son seriamente violadas: las manifestaciones pacíficas son brutalmente reprimidas, los dirigentes sociales son encarcelados y torturados, y los menores son criminalizados por el delito de tirar piedras. Israel usa sistemáticamente el procedimiento de detención arbitraria (“administrativa”) que permite mantener presas a las personas indefinidamente, sin cargos ni juicio (4).
 
  • La libertad de culto, los sitios sagrados (musulmanes y cristianos) y el derecho a la preservación del patrimonio cultural e histórico están amenazados por un proceso de judaización violento -sobre todo en Jerusalén- que busca eliminar todo rastro de cultura e historia árabes. La población palestina de Jerusalén (Al-Quds) asiste impotente a las políticas de despojo, expulsión, demoliciones, revocación o negación de permisos de construcción, de trabajo o de residencia, mientras cada día se otorgan nuevos permisos para la construcción y expansión de más colonias ilegales; o las viviendas de donde se expulsó a familias palestinas son entregadas a familias judías (como ocurre en los barrios de Silwan y Sheikh Sharrah).
 
  • En la diminuta Franja de Gaza (la zona más densamente poblada del mundo), la situación de bloqueo y encierro total a la que son sometidas un millón y medio de personas desde 2007 -y que ha generado una grave crisis humanitaria-, así como la despiadada operación “Plomo fundido” (2008-2009), en la cual Israel bombardeó objetivos civiles durante tres semanas, matando a 1400 personas (casi 400 de ellas, niñxs) y destruyendo infraestructura civil -que el bloqueo no ha permitido reconstruir-,   constituyen formas de castigo colectivo, considerado un crimen de guerra según el IV Convenio de Ginebra, y sin ninguna duda se pueden calificar como ‘actos inhumanos’ según la Convención contra el Apartheid.
 
 

NOTAS

 
(1) Ver por ejemplo los documentos de Amnistía Internacional sobre la discriminación en el uso del agua (“Troubled Waters: Palestinians denied access to water”, 2009) o de Human Rights Watch sobre la discriminación en las leyes de ciudadanía, nacionalidad y residencia (“Israel: Terminar con las restricciones a la residencia palestina”, 2012).
 
(2) Han emitido resoluciones y críticas condenatorias de Israel: la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, la Corte Internacional de Justicia, los Comités de los principales tratados internacionales de DDHH (de derechos civiles y políticos, derechos económicos, sociales y culturales, derechos de niñas y niños, derechos de la mujer, contra la discriminación, contra la tortura), los principales Relatores Especiales (para temas como vivienda, libertad de expresión, ejecuciones extrajudiciales, tortura, derechos humanos del pueblo palestino, violencia hacia las mujeres, etc.), representantes especiales del Secretario General, y organismos humanitarios como el Comité Internacional de la Cruz Roja .
 
(3) El TRP se inscribe en la tradición de principios y rigor de procedimiento del Tribunal sobre Vietnam (1966-67), que estableció el filósofo Bertrand Russell, y del Tribunal Russell sobre América Latina (1974-76), organizado por la Fundación Internacional Lelio Basso por el Derecho y la Liberación de los Pueblos.
 
(4) Recientemente esta práctica quedó expuesta y cuestionada ante la comunidad internacional debido a la huelga de hambre de 66 días llevada a cabo por el preso político Khader Adnan, que resultó victoriosa. Hana Shalabi está en huelga de hambre desde el 16 de febrero, protestando también contra la detención administrativa, y se cree que el ejemplo seguirá extendiéndose. Hay unos 5000 presos políticos palestinos; sólo en febrero, Israel detuvo a más de 400 (algunos de los cuales habían sido liberados pocos meses antes en el intercambio con Hamas por el soldado Gilat Shalit, como es el caso de Hana Shalabi).

 

Publicado en Asia
Martes, 13 Marzo 2012 09:59

La “obra social” de la banca usurera

Escrito por Patxi Zamora
 
1. Pareja con hijos y trabajo estable firma un crédito con entidad bancaria para, previa tasación, la compra de vivienda; para ello la hipoteca y la avala con la de otros familiares. Tras años pagando puntualmente, la pareja queda en el paro, como consecuencia de la crisis, y no puede seguir abonando los recibos. Acude al banco y le plantea una moratoria o bien la entrega (dación en pago) de la vivienda. También le ofrece a la entidad la propiedad de la vivienda y que ésta se la realquile a precio de mercado. La respuesta es negativa para cualquiera de las posibilidades y se le comunica que, en caso de impago, será desahuciada, sus familiares avalistas también y mantendrá la deuda de por vida. Por su parte el banco subastará la vivienda (con la nueva modalidad exprés, a través de las notarías, podría auto subastársela por un precio ridículo y revenderla por lo que estime). Así habrá cobrado miles de euros de la hipoteca durante años, se lucrará en la venta tras el desahucio, apropiará de la vivienda avaladora y mantendrá la deuda de sus clientes.
 
2. Las constructoras más importantes han conseguido no pocos contratos millonarios gracias a sobornos a los políticos. ¿Alguien ha visto a sus ejecutivos, que en definitiva fueron los que incitaron a delinquir y entregaron la mordida, acudir a los juzgados a declarar como imputados? Los banqueros Ibarra y Botín, reconociendo implícitamente su delito, descuido según ellos, han tenido que pagar millones de euros por impuestos de cantidades astronómicas evadidas al fisco. Habrá quien me acuse de demagogia, pero la realidad es todavía mucho más cruda. La hipocresía y el descaro del sistema y sus delincuentes de guante blanco pasean su impunidad ante las tragedias que se están viviendo. No hay estado de derecho cuando existe una justicia para los pobres (ahora les llaman “de escasos recursos”) y otra para los próceres de la nación. Y como decía San Agustín, “un país que no tiene Justicia equivale a una banda de ladrones”. Con la ley actual en la mano resulta evidente que la vivienda no es un derecho sino un producto especulativo. A las mismas entidades bancarias que reciben miles de millones de ayudas públicas y que financian generosamente la visita del Papa, ONGs o, como Banca Cívica (“nuestra” ex CAN), recogen alimentos para necesitados, no les tiembla el pulso para dejar en la calle a familias sin ingresos por la pérdida de sus puestos de trabajo.
 
Desde el comienzo de la crisis en 2007, en Euskal Herria se han llevado a cabo unas 7400 ejecuciones hipotecarias, 2700 de ellas en Navarra, la mitad por la fuerza, dejando, en cada una de ellas, a una familia sin casa y otra casa deshabitada. En el estado español 70 mil pierden su vivienda cada año. ¿Nadie se va a plantear que esto no ocurre porque sí, que tiene unas causas y que habrá que dar soluciones? La causa no es otra que la deriva financiera del capitalismo que ya estudiara Carlos Marx, todavía tan vigente en sus análisis. Una economía de casino legalizada al servicio de gangsters que son adulados por reyes y gobernantes prestos a seguir sus directrices y su ejemplo. Entre 1997 y 2007 el coste de la vivienda libre se triplicó artificialmente al mismo tiempo que no existe en el mundo estado con tantas viviendas vacías (6 millones según el INE). Los años del “todo urbanizable” y los créditos fáciles para el negocio de la venta de hipotecas en la Bolsa (una locura tramposa, jugar con las hipotecas como si ya estuvieran cobradas) han derivado en la mayor crisis económica conocida, agudizada por los indecentes sueldos y dietas de ejecutivos de bancos y constructoras y cargos públicos que, junto a los dividendos a los especuladores se jalaron todos los beneficios del boom. Las grandes plusvalías del suelo han ido a parar a manos de unos pocos. Entre 2002 y 2005 el segmento del 10% más rico incrementó su patrimonio un 50%, mientras la mayoría perdía poder adquisitivo real. Diversos expertos reclamaron al gobierno en 2007 que adquiriera parte de las viviendas y creara un parque público de alquiler. En otros países que sufrieron similares circunstancias, las entidades financieras pusieron en el mercado (venta y alquiler) ese stock de viviendas a unos precios moderados y les dieron salida. Asumieron unas pérdidas, pero les permitió volver a funcionar. En el reino borbónico pretenden subsanar las deudas provocadas por esos activos inmobiliarios “tóxicos” solo con las ayudas públicas a las entidades financieras, que continúan repartiendo dividendos.
 
Frente a estos abusos nacen las PAH (plataformas de afectados por las hipotecas), asambleas autónomas que pretenden aportarles defensa jurídica y apoyo, negociando con los bancos e intentando frenar los desahucios con plantes y reocupaciones. Además las PAH impulsan una ILP (Iniciativa Legislativa Popular) que recoja la dación en pago (liquidación de la deuda hipotecaria una vez entregadas las llaves) y una moratoria para los desahucios. Está en manos de la presión social poner fin a este sinsentido que permite a los usureros del siglo XXI acumular viviendas envenenando el problema de la burbuja inmobiliaria. La ley debe orientarse hacia el bienestar social, a luchar contra la especulación y a proteger el arrendamiento como fórmula para el futuro. Porque las raíces del «propietarismo» y la alergia al alquiler hay que buscarlas desde la primera ley del suelo de 1956 -el franquismo entendió que un país de propietarios era mucho menos susceptible de derrocar al régimen que un país de inquilinos- que hizo extraordinariamente rentable la venta de vivienda y muy poco atractivo el alquiler.
 
El poder del complejo inmobiliario financiero parece invencible. Pero la paciencia de la ciudadanía tiene un límite y experiencias como las PAH han puesto en marcha una lucha justa, con propuestas llenas de sentido común que van a sumar cada día nuevas solidaridades. Un estado con millones de viviendas vacías y miles de personas desahuciadas, mediante leyes tercermundistas que favorecen a la delincuencia especulativa, es insostenible. La usura del siglo XXI merece que movimientos sociales, sindicales, políticos y la ciudadanía se impliquen para combatirla.

 

Publicado en Economía
Martes, 13 Marzo 2012 09:52

Perder el hogar, perder la esperanza

En el último año, Israel ha demolido 622 estructuras de palestinos en zona C. Ha causado el desplazamiento de 1.094 personas, el 60% niños

El Gobierno insiste en que no tenían permiso; los palestinos, en que la "asfixia" y la burocracia los llevan a buscar salidas al hacinamiento

El último plan de Defensa consiste en trasladar a más de 2.000 beduinos junto a un vertedero de Jerusalén y tirar su emblemática "escuela de las 3.000 ruedas"

 
Escrito por Carmen Rengel.
 
Camino del Mar Muerto, Jerusalén olvida que es ciudad y se transforma. Comienza el desierto rocoso, la carretera se llena de camiones camino del gran puerto de Eilat y al frente, en una meseta enorme rodeada de verde, domina la colonia de Ma´ale Adumim (40.000 habitantes). A la izquierda, en mitad del desarrollado, hermoso paisaje, la estampa es otra: ahí está el muro de hormigón que aísla Cisjordania y, al pie, pequeñas chabolas destrozadas que un día guardaron vida, que un día fueron un hogar, y hoy son chatarra apilada. Ahí, en Anata, Israel acometió su última demolición en la capital, casas de palestinos que fueron destrozadas entre el 23 y en 25 de enero. En todo 2011, 622 estructuras fueron derribadas por el Gobierno israelí, de las que el 36% (222) eran viviendas particulares y el resto, infraestructuras esenciales para la subsistencia como depósitos de agua, granjas de animales o vallados agrícolas. 1.094 palestinos tuvieron que desplazarse al ver destrozado su hogar o sus medios de vida, una cifra que prácticamente duplica la de 2010. Entre ellos, además, había 609 niños, arrancados de su rutina, su escuela, su centro de salud. La estadística procede del Comité Israelí contra la Demolición de Casas (ICAHD) y está contrastada con los informes de Naciones Unidas.
 
¿Pero por qué se tiran esas casas? Ann Harrison, directora adjunta del programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África, lo explica. “Cisjordania está dividida en zona A, B y C. En esta última, Israel tiene plena autoridad en asuntos civiles y en el control de la seguridad. Eso supone que casi el 62% de la tierra palestina la controlan ellos. En esas zonas, en la que viven unas 200.000 personas (entre Cisjordania y Jerusalén Este), las restricciones de movimiento y de construcción son muy elevadas. El 94% de las peticiones de licencia de obras son rechazadas, esa es la tendencia en la última década, mientras la población sigue creciendo con una media de cinco hijos por familia. Los palestinos se ven abocados a construir donde no pueden pero donde lo necesitan”, relata.
 
Según la tasa actual de crecimiento demográfico, la ONU afirma que en Jerusalén Oriental la diferencia entre la necesidad de vivienda entre los palestinos y las construidas legalmente era de al menos 1.100 al año (según su balance de 2010; el de 2011 aún no está cerrado). El problema también toca a la franja de Gaza, pese al plan de desconexión de 2005 que sacó de allá a los últimos colonos. “Eso no impide que el Ejército entre de cuando en cuando para demoler algo”, denuncia Raji Sourani, al frente del Centro Palestino por los Derechos Humanos (PCHR).
 
Israel insiste en que está aplicando la ley y las particiones de los Acuerdos de Oslo, que no puede consentir que se levanten “estructuras ilegales”, explican desde la portavocía del primer ministro, Benjamín Netanyahu. El argumento de los palestinos es que lograr un permiso es un “caro, largo y a menudo infructuoso proceso” que no les resuelve su perentoria necesidad de espacio y que no caerían en la ilegalidad si no fuera por la “asfixia” a que los somete Israel, abundan los informes de la Sociedad para el Desarrollo Al Maqdese. Un ejemplo: sólo el 13% de la superficie de Jerusalén Oriental está catalogada como edificable, por lo que la zona “legal” se encuentra hiperpoblada y son cada vez más habituales los casos de exilio o de intento de expansión en zonas vetadas. El 35% de las tierras de la zona palestina de Jerusalén han sido expropiadas “para hacer asentamientos ilegales con 195.000 israelíes” y el 18% de Cisjordania ha sido declarado “zona militar cerrada”, lo que veta las edificaciones palestinas y limita la circulación de personas, especialmente en el Valle del Jordán y en los montes del sur de Hebrón, denuncia el informe “¿Seguros en casa?”, editado por Amnistía.
 
Las demoliciones se llevan a cabo habitualmente sin aviso previo, según los afectados, y con la notificación correspondiente, según Israel. El enviado humanitario de Naciones Unidas en los Territorios, Maxwell Gaylard, avala la versión de los palestinos. “No hay posibilidad casi de que recojan sus pertenencias antes de que la maquinaria comience a tirarlo todo”, denuncia. Cuando todo ha quedado destrozado, no hay un refugio ni una indemnización, y toca buscar acomodo en casas de familiares (sobre todo del marido, lo que somete aún más a la mujer al clan patriarcal), amigos o espacios cedidos por ONG. Gaylard entiende que, según la jurisdicción internacional, “la potencia ocupante tiene la responsabilidad de proteger a la población civil palestina bajo su control y garantizar su dignidad y bienestar. La destrucción de sus viviendas y medios de subsistencia no es compatible con esa responsabilidad ni con los ideales humanitarios”, expuso mientras visitaba las casas tiradas en Anata, una orden que desplazó a 52 personas, 29 de ellas menores de edad. “Los palestinos requieren de un sistema de planificación justo y no discriminatorio que satisfaga sus necesidades de crecimiento y desarrollo”, abundó.
 
Afirma la ONU, en sucesivos comunicados, que las demoliciones violan la Cuarta Convención de Ginebra, sobre protección de civiles en tiempo de guerra, cuyo artículo 53 “veta la destrucción de una propiedad si no está militarmente justificado” e impide igualmente “la transferencia de población” (artículo 49). Al primer punto, Israel responde que todos los palestinos están sujetos “por seguridad” a la ley militar. Al segundo, simplemente desoye los reproches de Occidente sobre sus “provocadoras ampliaciones de colonias”.
 
En septiembre pasado, tres relatores de Naciones Unidas pidieron formalmente a Israel que frene las demoliciones que, “por su naturaleza discriminatoria”, son “completamente inaceptables”. “Los israelíes no desearían ser sometidos a semejantes prácticas”, señalaron. No eran funcionarios de clase media, sino voces muy respetadas en el organismo: Raquel Rolkin, relatora especial sobre derecho a una vivienda adecuada;  Catarina de Alburquerque, relatora sobre derecho al agua potable y a los servicios sanitarios; y Olivier de Shutter, del derecho a la alimentación. Todos ellos, de la oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU. Rolkin acaba de comenzar una visita de dos semanas a la zona, ante el llamamiento de las ONG que trabajan en la zona para que conozca de primera mano la situación.
 
Itay Epstein, co-director del ICAHD, explica que Israel no sólo trata de imponer una división del terreno que le es favorable, ni busca la legalidad por encima de todo, sino que hay un importante motor, menos claro, tras las demoliciones: el empeño en “judaizar” Palestina. El 90% del valle del Jordán (preciado por el agua y los cultivos) está en manos de Israel, agujereado por 37 colonias, con casi 10.000 residentes (12% del suelo, 119 kilómetros cuadrados), con 26 reservas naturales (20%, 318 kilómetros cuadrados) y con 736 kilómetros cuadrados (46% del total) cerrados, por ser zona militar.
 
Bajo sus palabras laten casos como el de Arabiya y Salim, propietarios de una de las casas tiradas a finales de enero. Era la quinta vez que las palas mecánicas de Israel destruían su vivienda, Beit Arabiya, la casa de Arabiya. La vivienda era un símbolo de resistencia, levantada cuatro veces con la ayuda de voluntarios internacionales (muchos de ellos, españoles), el ICHD y ONG locales como Rabinos por los Derechos Humanos. En la residencia, levantada en recuerdo de la activista Rachel Corrie (muerta al intentar frenar demoliciones), se encontraban en el momento del desalojo el matrimonio y sus siete hijos. Los operarios se presentaron a las 11 de la noche del 23 de enero, un bulldozer con potente refuerzo militar que acabó con esta casa y varias estructuras residenciales y agrícolas cercanas en la zona de Jahalin, una comunidad beduina vecina. Otras 20 personas expulsadas del hogar en mitad del desierto, helador en invierno.
 
Al día siguiente, tiraron la casa de los Abu Omar, levantada en 1990 en terrenos de su propiedad, en Anata. ¿Dónde estaba entonces el problema, si la tierra era suya? En que Israel sostiene que está “reservada para uso agrícola”. Por eso fue ya demolida en 2005. Tardaron todos estos años en recuperarla, ladrillo a ladrillo, y el 24 de julio pasado la acabaron. Seis meses después, vuelven a estar al raso. Un grupo de 17 personas, entre ellos varios niños. Y menos de 12 horas después de este suceso, otras dos casas fueron eliminadas en la aldea beduina de Umm Al Kheir, al pie de la colonia de Karmel, en plena expansión. En una residía una pareja de ancianos; en la otra, una viuda con nueve hijos. Los soldados se quedaron además el tractor con el que la mujer labraba la tierra.
 
Todos los afectados se quedaron pululando por la zona, sin saber bien qué camino tomar, dónde rehacer su vida. Durante los primeros días, recogieron tablones, bolsas y colchones, lo poco que podían seguir usando. Un pequeño tesoro. La red de cooperación tejida en torno a las demoliciones les está ayudando, pero cuesta en borrarse esta estampa de desolación total, de esperanza perdida con el techo que rompieron las máquinas.
 
Esa historia se repite en una de las zonas más afectadas por estas demoliciones, Jiftlik, en el Jordán, donde se concentró el pasado año el 32% del total de actuaciones de Israel (109 estructuras demolidas, de ellas 89 residenciales, y 401 desplazados, según el ICAHD). La población, de algo más de 5.000 habitantes, tenía “extensas tierras de labranza” antes de 1967 y su guerra. Ahora, ese espacio es zona militar protegida. En 2005, denuncia Al-Maqdese, el Ministerio de Defensa de Israel elaboró un “plan de delineamiento” que determinaba dónde podían vivir los palestinos. Lo hicieron ”sin avisar a los vecinos ni abrir periodo de alegaciones”. El 40% de las viviendas quedaron fuera de ese límite permitido, por lo que 30 edificios han sido tumbados en estos últimos años y hay 10 órdenes de demolición más pendientes. Las casas que han quedado dentro del perímetro legal también necesitan sacar licencia previa si hacen obras, un papeleo que se demora no menos de año y medio, explican en la ONG.
 
La última gran pelea contra los desplazamientos forzosos es la amenaza de demolición de un grupo potente de familias en Khan al Ahmar. Defensa planea que los 2.300 residentes beduinos que ahora están en ese rincón de Cisjordania vayan a vivir a menos de 300 metros del vertedero municipal de Jerusalén, una zona insufrible por orografía y por condiciones sanitarias (recibe 1.100 toneladas de basura cada día). La campaña de AI está siendo muy potente para evitar el traslado de estas 20 comunidades. El ministerio, que tiene el plan redactado desde verano, ha dicho que no va a ejecutarlo por completo, pero no aclara su posición. Incluso ha prometido que, una vez reasentados, los beduinos tendrán acceso a las conexiones de agua y electricidad. Se ha creado un comité para protegerlos y plantear sus exigencias; por este orden: regresar al desierto del Neguev, de donde los echaron en los 50; quedarse donde están con mejores servicios o pactar un traslado con garantías.
 
Es emblemática en esta zona la llamada “escuela de las 3.000 ruedas“, que también corre riesgo de ser derribada, junto con las viviendas. Casi un centenar de pequeños se benefician del edificio; hasta hace poco carecían de educación, porque tenían que trasladarse 30 kilómetros hastas los colegios más cercanos de la UNRWA, cruzando carreteras, buscando alguien que los llevara, a pocos metros de Kfar Adumim, una colonia, de donde provino la denuncia ante el Gobierno israelí que, ya en 2009, dio la primera orden de demolición. La ONG italiana Vento di Terra, junto a Manos Unidas y varias misioneras combonianas, levantaron el edificio en 2008 usando neumáticos rellenos de arena. Ahora tienen cuatro aulas, un despacho de administración, un baño, un patio… Reconocidos por el Ministerio de Educación palestino, las maestras son chicas del poblado formadas como profesoras, cerrando el círculo de dignidad y oportunidades. Pero nadie sabe cuánto le queda en pie. El Ejecutivo italiano y su Conferencia Episcopal están presionando para evitar el fin. Sería importante, pero apenas el comienzo.  Según la ONU, hoy hay cerca de 4.000 órdenes de demolición pendientes de ejecución.

 

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Los representantes de la Casa Blanca declararon que EE. UU. no cambiará su estrategia en Afganistán tras el asesinato de 16 civiles, supuestamente cometido por un soldado estadounidense. El portavoz Jay Carney anunció que EE. UU. y la OTAN están en el camino para pasar el control sobre el país a las fuerzas de seguridad locales para el año 2014.

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Martes, 13 Marzo 2012 09:00

Conversaciones sin líneas rojas

Mucha gente se pregunta: ¿Qué está pasando en Jordania?; o mejor aún, ¿es que está pasando algo? Los medios de comunicación extranjeros no hablan desde hace bastantes meses de las protestas que siguen sacando a la calle a un número importante de ciudadanos indignados por los bajos salarios y la subida del precio de productos básicos o de la electricidad. Es posibles que por el tamaño de las manifestaciones dé la sensación de que se cuece poco en la calle… pero en la red la cosa es bien distinta (como suele ser habitual en este país: aparentemente aquí nunca pasa nada, pero en realidad todo pasa y está pasando).

 
Escrito por Ana Abarquero
 
Desde que empezaron las revoluciones  árabes, en Jordania existe una página en internet en la que la gente se expresa sin tapujos y en árabe (con la seguridad que da el anonimato):  www.7iber.com
 
7iber, “tinta” en árabe, es una página-plataforma-espacio que nació de tres intelectos frustrados con el periodismo ortodoxo. Lina, Ramzy y Naseem decidieron a finales de 2006 crear un espacio diferente desde el que apoyar y posibilitar la comunicación y los diálogos sanos entre los ciudadanos jordanos. Un lugar en el que política, sexo, religión, género y sociedad  puedan afrontarse desde el respeto y el diálogo constructivo, a través de los testimonios de toda persona que quiera aportar su punto de vista.
 
El 25 de mayo de 2007 se inauguró oficialmente la página coincidiendo con el 60º aniversario de la independencia de Jordania. El equipo de 7iber está formado por seis personas: Mariam, Muhammad, Lina, Ramzy, Reem y Naseem. A pesar de que en los tres primeros años  de 7iber tuvieron que poner dinero de sus bolsillos, hace dos años crearon “7iber Inc” (octubre de 2009), una empresa desde la que con algunos proyectos están siendo capaces de financiar la página y desde la que coordinan iniciativas que van más allá de la plataforma que supone 7iber.com.
 
7iber Inc” es una “empresa social”,  donde no se busca el lucro, sino crear proyectos sociales. Proyectos que son por y para la sociedad donde el objetivo es aportar, mejorar y empoderar aspectos de la sociedad jordana.  Para llevarlo a cabo, disponen de diferentes proyectos en los que el debate, la formación, al activismo social y las historias de personas son las claves que se materializan a través de cuatro proyectos:
 
-    #hashtagdebate: debates que 7iber organiza en colaboración con “Makan House” (Un espacio en el que tienen lugar diferentes actividades culturales en Ammán) sobre temas concretos entre expertos en dicho asunto y el público.  El objetivo es tratar de salvar la brecha que hay entre internet (“realidad virtual”) y la calle (“realidad real”).
 
-    “7iber meets”: colaboran con diferentes grupos de la sociedad jordana para producir contenidos a través de vídeos y contribuir al activismo social, a la reflexión y al cambio. Así como documentar historias de diferentes partes de Jordania, como la iniciativa sobre el agua en Jordania: “Once upon a water in Jordan…”. (“Érase una vez el agua en Jordania...”).
 
-    “7iber labs”: proyecto de muy reciente creación que tiene por objetivo que la gente aporte ideas sobre para hacer de la sociedad un lugar mejor. Como nos explica Ramzy, por ejemplo “crear una red de taxistas de la ciudad con nombres y teléfonos aportados por la gente”; o una lista de electricistas que tengan buenas tarifas, sean de confianza, etc.
 
-    Talleres y cursos de formación sobre redes sociales a jóvenes en Jordania y otros países árabes.
 
A pesar de que 7iber lleva casi cinco años en la red, la Primavera árabe ha supuesto una verdadera revolución. Lina Ejeilat nos comenta que “hay más del doble de seguidores de 7iber en enero de 2012 que en el año 2010-2011”. Estamos hablando de una cifra nada desdeñable, con 150.000 asiduos a la página. Gente que manda textos propios o comenta los de otras personas. Simpatizantes que la mayoría son, como los califica Lina:  “civilizados”, en el sentido de que temas más susceptibles para la sociedad jordana como puede ser la homosexualidad, es criticada por comentaristas desde un punto de vista argumentado. Asuntos “delicados” para una sociedad acostumbrada a esconder y disfrazar, son los que reciben también apoyos. Textos de este tipo, donde se afrontan temas tabús eran hace un año casi inexistentes. Quizás en Jordania el régimen es el mismo, quizás pocas cosas han cambiado a nivel político, pero de lo que la gente se ha beneficiado en este país gracias al ambiente revolucionario, es de la pérdida de miedo. La población participa más que nunca, tiene ganas de contribuir, opinar, criticar, apoyar. Las redes sociales se encienden con comentarios y debates sobre textos que aporta la gente normal a 7iber, como:
 
-“To be who I am” (“Ser quien soy”). Texto que relata en primera persona la experiencia de un homosexual en una sociedad homofóbica y el rechazo de su familia.
 
-“Ana mish mastura” (“No soy decente”). Texto que generó muchos comentarios de apoyo y de crítica no sólo en la página de 7iber sino también en redes sociales como Facebook.
 
- “Sallem ala alwaled” (“Saludos a tu padre”). Texto que a través de los recuerdos de un niño, analiza el precio que un niño debe pagar por mostrar su “lealtad” al rey en el colegio.
 
- “Ana ma fahemtku” (“No os entiendo”). Texto sobre la reacción del rey ante las solicitudes de reforma por parte del pueblo hace ahora un año.
 
-“Choosing not to choose” (“Eligiendo no elegir”). Texto que retrata las identidades cruzadas que existen en Jordania, tanto religiosas (cristianos-musulmanes), como nacional-histórica (jordanos-palestinos) y lo difícil que es poner etiquetas identitarias.
 
-“Adaad alyaraem” (“Contador de crímenes”. Texto traducido al español)
 
Desde el primer trimestre de 2011 hay otro hecho llamativo para el equipo de 7iber, más allá del contenido de las aportaciones, que es el idioma en el que éstas son expresadas. Hay más contenidos en lengua árabe, y aunque no significa que no se use el inglés, el propio equipo de 7iber anima a los seguidores a expresarse en árabe antes que en inglés, pero dejan dicha decisión lingüística al autor espontáneo. 
 
Lina Ejeilat reconoce que (aunque en menor medida) han recibido comentarios contra 7iber de tipo racista o agresivo, como sucedió a raíz de los altercados del Duar Dajiliyya, el 25 de marzo de 2011; fue el comienzo de “la primavera jordana”. Primavera que poco duró a consecuencia de un tramado plan para desprestigiar a las voces revolucionarias derivando el asunto a “cuestiones nacionales”, como jordanos versus palestinos (donde los palestinos eran los “revoltosos” y los jordanos los pro-monarquía); un enfoque simplista y alejado de la realidad. Además de ataques a los pacíficos manifestantes por parte de “vándalos” (ante la impasividad de las fuerzas de seguridad) con cientos de heridos en los hospitales, la jornada terminó con un hombre fallecido según la versión “oficial” por un ataque al corazón, que se convirtió en el primer mártir de la revuelta jordana. 
 
El papel que tuvo 7iber en esos acontecimientos fue el de trasladar a través de su plataforma lo que estaba pasando en la calle. Los creadores de 7iber aseguran que  no defienden ni siguen ideología política ni religión concreta, y en su plataforma lo único que piden para que un texto sea publicable es que sea relevante, desde el respeto y no desde el ataque. Así de claro lo explican en su página
 
“7iber como organización y plataforma, no está afiliado a una política, religión o ideología. Aún así, creemos en la libertad de expresión y los derechos humanos. También creemos que cuando la gente se apropia de su narrativa y se dedica a contar su historia y expresar su opinión, se convierten en ciudadanos más activos siendo así más capaces de contribuir al desarrollo de su sociedad y país”. 

 

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