Gracias al apoyo de La Asociación de Musulmanes Progresistas (MPV) de Estados Unidos como patrocinador y al aporte de CALEM y Shaista Gohir de Muslim Women Network pude asistir y convertirme en la primera mujer musulmana en hablar en dicho tipo de evento en un entorno académico acerca de Islam y Género. Espero no sea la última vez para mí y que seamos muchas las musulmanas que podamos ser escuchadas.
Mi conferencia fue exitosa. Compartí un panel con teólogas católicas como Marlén Hino Escobar de Colombia y Andrea Sánchez Ruiz de la Universidad Católica así como con Mateo Paganini de Argentina, investigador de lo Queer en materia de género y religión.
Me sorprendió en primer lugar la cantidad de público asistente entre estudiantes y profesores. Una tiende a pensar que la religión no le importa a nadie. Pero no. La sala estaba llena y una vez que la sesión había comenzado seguía llegando gente. Segundo, fue grato para mi advertir el interés fue genuino e intenso por el Islam, reflejado en las preguntas del público tanto en lo relativo a lo político, como en aspectos más espirituales.
Ciertamente la experiencia religiosa es parte integral del accionar del individuo como sujeto político, esto es, como agente que interpreta, interviene y se relaciona con la realidad y con otros. Me siento muy feliz de haber contribuido a una mayor comprensión de nuestra Fe de parte de los no-musulmanes y a despertar la curiosidad de los estudiosos de las religiones y las ciencias sociales en general acerca del Islam, más allá de los prejuicios e ideas erróneas que circulan actualmente.
En lo relativo a la mujer, el debate se centró en torno a sus derechos y a la situación actual de la igualdad de género en los países así llamados islámicos, especialmente en el marco de las revoluciones árabes. También se me preguntó sobre la homosexualidad y el aborto desde una perspectiva islámica. En Argentina se aprobó recientemente la Ley de Identidad de Género y el debate sobre la legalización del aborto está en la palestra hoy por hoy. Ambos temas, junto con la violencia de género, cruzaron todas las conferencias del congreso durante los 3 días que duró. Durante el resto de los días del Congreso tomé parte en debates sobre la Violencia de género y los cruces entre Cultura y Género donde pude compartir mi visión al respecto con otros conferencistas y estudiantes.
Me di cuenta que es absolutamente necesario estimular los esfuerzos de Iytihad, por un lado, y sacar el Islam fuera de las mezquitas, por otro. Cuando la actitud es de respeto, de genuino interés por enseñar y compartir sin orgullos malsanos de ser poseedores de la verdad, el interés por aprender de quienes pueden escucharnos es también real y hay más posibilidades de lograr un acercamiento que finalmente nos lleve a un entendimiento a escala humana, como parte de una misma humanidad creada por Allah.












