En un comunicado publicado la ISESCO señala que este acto constituye desde todo punto de vista, un acto condenable por la ley y los valores morales, y un atentado a la imagen del Islam y de los musulmanes.
Por otra parte, la ISESCO exhortó a las autoridades competentes mauritanas ha conducir a los autores de dicho acto ante la justicia, señalando al respecto, que la Umma (comunidad islámica), debe ser solidaria y permanecer unida en esta fase crítica para poder hacer frente a los enemigos del Islam, que trabajan para sembrar la división, crear conflictos y divergencias entre los musulmanes.












