El recinto tiene una capacidad para 150 personas y 722 metros cuadrados. Incluye un centro cultural que está abierto a todo el público y que incluye dos salas de oración (la mezquita), una biblioteca especializada con textos en español, árabe y otros idiomas (que es al mismo tiempo sala de conferencias) y un museo.
El centro tiene siete pisos que simbolizan los cielos a los que se debe ascender para llegar a Al-lah (Dios), que están construidos en mampostería de piedra y mármol gris, blanco y rosado. En el interior se aprecian los complejos y delicados decorados marroquíes en yeso, madera y cerámica junto con una estructura de cielo con las representaciones religiosas del Islam. Su interior está bien iluminado gracias a sus ventanas tipo vela.
Su construcción se inició en 2004 con la ayuda de artesanos y constructores provenientes de Marruecos, encabezados por el arquitecto Faissal Cherradi, inspector de monumentos históricos y delegado del Ministerio de Cultura de su país. Numerosos ornamentos fueron traídos directamente desde Marruecos en avión.
La mezquita fue inaugurada el 14 de marzo de 2007 con la presencia del alcalde de Coquimbo, Oscar Pereira; una delegación de autoridades marroquíes, incluyendo a un representante del rey de Marruecos y el vicecónsul de Marruecos en Chile así como musulmanes chilenos. Cabe recordar que el rey de Marruecos donó 350.000 dólares para la obra, que también fue cofinanciada por el municipio de Coquimbo.
Los representantes del municipio destacaron entonces que la ciudad cuenta con espacios públicos que representan a las religiones más importantes del mundo y se ha convertido así en un paladín del pluralismo religioso en Chile y en toda América Latina. Poco antes de la construcción de la mezquita fue construida en la ciudad la Cruz del Tercer Milenio, como símbolo del cristianismo y las autoridades están considerando el construir también una sinagoga judía.
Cabe señalar que la implicación del rey de Marruecos en la construcción de la mezquita obedeció a la solicitud de las autoridades municipales de Coquimbo y a su deseo de contribuir al Diálogo de Civilizaciones. En principio, las autoridades querían levantar sólo un minarete, pero la embajada de Marruecos sugirió construir también una sala de oraciones, con lo cual el proyecto se transformó en una mezquita. Ambas partes llegaron a un acuerdo para la administración del centro, el cual contempla que el municipio se hará cargo de los gastos operativos de la mezquita, mientras que Marruecos será responsable de la línea religiosa del templo, que seguirá la escuela islámica malikí, oficial en el Reino de Marruecos.
Con este fin, la mezquita ha organizado diferentes actividades, todas ellas con gran éxito. Recientemente, fue escenario de una exposición de fotografía contemporánea, denominada “Foto Chile Marruecos 2011”, iniciativa ésta destinada a fortalecer el intercambio cultural entre Chile y Marruecos. Entre los autores expuestos estuvieron Thami Benkirane, que describió en sus fotos la vieja medina de la ciudad de Fez; Hassan Nadim, que expuso fotos sobre la Plaza Jamaa El Fna, de Marrakech; y Rachid Ouettassi, cuya obra se centró en la ciudad de Tánger.
En mayo de 2011, la mezquita fue co-organizadora del IV Encuentro Internacional del Diálogo de Civilizaciones bajo el lema: “Diálogo de Civilizaciones y Derechos Culturales”. En dicho encuentro participaron delegados de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, España, Marruecos, México y Portugal.
Aunque la mezquita ha sido bien recibida por la población musulmana, un misterioso y desconocido grupo denominado “Los Defensores del Islam” difundió comunicados en Internet criticando el proyecto, argumentando que podría convertirse en un “foco de herejía”, al mismo tiempo que criticó que la mezquita se hubiera convertido en una atracción turística.
Por su parte, el embajador de Marruecos en Chile, Abdelhadi Boucetta, salió al paso de las declaraciones del grupo en la prensa indicando que los argumentos contra la mezquita eran “una locura que demuestra la ignorancia de sus autores”. El diplomático aseguró que el objetivo de la mezquita es recoger un espíritu de convivencia, tolerancia y diálogo y que, por lo tanto, no sería ni shiíta ni sunnita, sino que estará abierta a todos. También desmintió la eventual llegada de imanes desde Argentina. “Las autoridades religiosas de mi país elegirán un imán para que la dirija y será aprobado por el Rey. Será marroquí”.












