Finalmente la dura represión sobre los ciudadanos tuvo como respuesta una escalada de las protestas ya no solo en Deraa, rápidamente otras ciudades se sumaron a las exigencias para poner fin a la represión. Lo que era una manifestación de apoyo a las revueltas, se terminó transformando en una demanda desesperada de cambio político, impulsada por la espiral de violencia de un régimen insensible a las exigencias de los ciudadanos y que tuvo una reacción desproporcionada causa por el temor del efecto dominó.
Durante este tiempo el régimen ha matado a más de 5.000 civiles según cifras de la ONU. Debido a las restricciones informativas impuestas por Assad, han jugado un papel destacado como en otros países árabes, la información proporcionada a través de las redes sociales, que han servido de agencias de noticias espontaneas para permitir reconstruir a partir de retazos de información lo que podría considerarse una guerra civil. En el transcurso del proceso se ha constituido un ejercito de liberación para enfrentar a las fuerzas de seguridad, proteger a la población civil de Siria y derrocar al régimen. Esta milicia esta compuesta por una alianza de militantes izquierdistas, defensores de los derechos humanos, islamistas y población civil. Para hacer frente a esta oposición interna, Assad acusa a los manifestantes de formar parte de grupos islamista radicales pertenecientes a Al Qaeda y financiados por potencias extranjeras
Balance de poder interno. Assad y las fuerzas armadas
Siria ha funcionado por más de 40 años bajo la ley marcial, y ha estado bajo el mando de Hafez al Asad desde que este diera un golpe de estado en 1970. Antes de morir en el año 2000, abrió el camino de la sucesión a su hijo Bachar Al Asad (perteneciente a la minoría alauí) designándolo líder del partido y jefe de las fuerzas armadas. El Partido Ba´az controla todos los poderes gracias a la Constitución, y cuenta con el apoyo del aparato de seguridad y una elite militar cerrada, fuertemente aferrada al poder y en contra de cualquier reforma que pueda amenazar el establishment
Para las élites gobernantes, dicha hegemonía en el manejo de los recursos de poder, es vista con buenos ojos pues desde su discurso, con ello se han encargado de evitar divisiones y conflicto en una sociedad diversa étnica y confesionalmente. El país esta compuesto por kurdos, armenios, asirios, alauitas (musulmanes chiíes), drusos y musulmanes suníes.
El contexto regional e internacional. Cómo se tejen las relaciones de poder
Las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea han sido tensas, especialmente a raíz del asesinato del primer ministro libanes Rafik Hariri. Desde 2005 se ha visto aislada de la comunidad internacional, pero ello no ha minado su posición clave en la región, pues ha contado con el apoyo de Teherán y de Ankara –hasta hace poco-, sumándose también su relación con Rusia y China quienes contribuyen a equilibrar la balanza a favor de Assad. El país ofrece apoyo a Hezbola, milicia chií que opera en el Sur del Líbano y que sostiene una tensión histórica con el Estado de Israel. Se suma como signo de enfrentamiento a Israel su apoyo a Hamas y la alianza estratégica con Irán, quien a su vez proporciona gran cantidad de recursos a Hezbola.
Siria queda posicionada como un actor capaz de intermediar y negociar entre Iran, Hezbola y Hamas, lo que a la larga se traduce en una ventaja para exigir la no injerencia internacional, pues ello significaría un enfrentamiento con sus aliados. Por otro lado la intervención en Libia, contrario a percibirse como una amenaza proporciona tranquilidad, ya que la pasada experiencia de injerencia en aquel país, estuvo plagada de dificultades y ello ha minado la voluntad de otra intervención más, en una zona tan convulsionada, además el coste económico y político podría ser muy alto.
Por su parte los países del golfo; Qatar, y Saudí Arabia, son más propensos a estimular la caída del régimen y muestran inclinación a formular una estrategia con los Estados Unidos para un eventual cambio en la región. Dicho cambio reclinaría la balanza hacia ellos, como eje de estabilidad y los posicionaría como lideres en su entorno regional
Se suma además, Turquía que al inicio ha dejado entrever preocupación por la reacción de la población kurda alentada por cualquier cambio en Siria. Pero finalmente ha decidido sumarse a la Liga Árabe y a principios de diciembre marco distancia con el régimen imponiendo una serie de sanciones económicas y dejando claro su oposición a la represión contra civiles
Frágil equilibro que favorece a Al Asad, por ello las sanciones sobre el régimen no han sido contundentes, la Liga Árabe hasta ahora ha presionado de forma superficial y se ha comprometido a no respaldar ninguna intervención militar. Todo indica hasta el momento que los actores internacionales no tienen interés en generar grandes cambios en la región dada la incertidumbre que ello generaría, y sobre todo, no quieren verse involucrados en una contienda con Hamas, Hezbola e Irán.
Estados Unidos y la Unión Europea prefieren mirar hacia si mismos para resolver las consecuencias que ha tenido la crisis económica internacional que en adición han menoscabado su posición en el escenario mundial. Como resultado, desde la perspectiva de la comunidad internacional, la inestabilidad Siria puede ser altamente problemática en la región. La tendencia hacia la multipolaridad, favorece finalmente al régimen que encuentra posibles aliados en las potencias emergentes, lo que le permite sostener su actitud hostil hacia occidente.
El problema radica en cómo poder iniciar la transición en un régimen de base militar y autócrata que reprime duramente a la población civil pero que proporciona una estabilidad conveniente a los actores internacionales que no quieren verse involucrados en lo que podría ser un conflicto en la región de gran escala.
Países como Saudí Arabia, enfrentado a Irán y Qatar, pueden ejercer más presión sobre el régimen, no obstante el papel de la Liga Árabe hasta hace poco parecía confirmar que en el golfo prefieren no mover mucho las piezas del tablero regional. El conflicto sirio queda en una marea de incertidumbre, las posiciones de los gobiernos no son claras. Hace tres días el primer ministro israelí declaraba que al gobierno de Assad no le queda mucho tiempo
En este momento, que transcurre la presencia de los observadores de la Liga Árabe, las relaciones se vuelven a tensar entre Siria y Qatar, el primero acusa al emirato de querer propiciar una intromisión extranjera en los asuntos internos, solicitando la presencia de observadores de las Naciones Unidas y la permanencia por más tiempo de la misión. Simultáneamente, una flotilla de buques de Rusia se encuentran en el puerto de Tartous, lo que se entiende como una muestra de solidaridad con Damasco.
Finalmente Asad ha anunciado la celebración de un referéndum para el mes de marzo, con el objetivo de aprobar una reforma constitucional en la cual Ba´az dejaría de ser el partido hegemónico y se formaría un gobierno de coalición que incluiría a todas las fuerzas del país. Ya la oposición ha expresado un total escepticismo en torno a tales medidas. En dicho discurso ha sostenido la tónica habitual según la cual, el país es victima de una conspiración orquestada por Saudí Arabia con la complicidad de Estados Unidos, quienes son los que financian las bandas armadas que operan en el país.
Habrá más muertes de civiles en Siria, donde cada día aumenta la violencia. La presión para un cambio de régimen en el país finalmente parece estar en las manos de una oposición política debilitada que no ha conseguido armar una coalición, del papel que pueda jugar una sociedad civil sometida a un régimen que ha instalado muy bien un entramado de poder en base a la represión y por último, del Ejército Libre Sirio (ELS)quienes dan por fracasa la iniciativa de la Liga Árabe y que parecen perder la esperanza de una eventual intervención militar para derrocar al régimen












