Ramadán es el mes del ayuno de su calendario lunar, considerado el momento más propicio para la oración de todos los musulmanes del mundo, que según Naciones Unidas son unos 1.600 millones, la cuarta parte de la humanidad.
"Todo musulmán debe cumplir la Ley de Allah, que prohíbe comer, beber y tener relaciones sexuales desde el alba hasta el ocaso, cada uno de los días del Ramadán, que se inició el viernes y se prolonga por un mes", dijo a Télam Nasser Al Mgbel, director del Centro Cultural Islámico (CCI), ubicado en el barrio porteño de Palermo.
En Argentina, la celebración tiene el punto de mayor convocatoria en la mezquita de este centro, donde durante este mes sagrado unos 500 musulmanes rompen el ayuno cuando cae el sol, poco después de las 18, tras haberlo cumplido todo el día, y participan de la oración nocturna de las 20.
"`Comed y bebed hasta que podáis distinguir el hilo blanco del hilo negro; después, completad vuestro ayuno durante el día`. Ése es el mandato divino en el relato del profeta Mahoma, el mensajero de Allah", dijo el titular del CCI de Argentina.
La celebración consiste en ofrecer a Dios, único merecedor de adoración, súplicas y plegarias voluntarias, ayudar al prójimo y realizar un ayuno de día, acompañado de cinco oraciones diurnas.
Todos los musulmanes, hombres y mujeres, siguen la religión del Islam, cuyo mandato divino se encuentra explicitado en el Corán (el libro que contiene la ley de Allah y los relatos de su último mensajero, Mahoma).
El Islam une en una sola fe a personas de múltiples orígenes y culturas que comparten iguales principios, fundamentos y preceptos.
"A partir de los 15 años, todos los musulmanes, están obligados por mandato divino a participar del Ramadán", señaló la autoridad del CCI, en el que además de la Mezquita, funciona una escuela y una biblioteca, y donde martes y viernes al mediodía se realizan visitas guiadas.
Tras cruzar un amplio patio con una gran fuente de agua se llega a la mezquita, capaz de reunir a más de 1.500 orantes hombres en su planta baja, en tanto en el piso superior hay un ala especial para mujeres, con capacidad para 500 personas.
Según explicó Al Mgbel, "es muy común en occidente confundir a los musulmanes como árabes, y a los árabes como musulmanes, pero son dos términos y conceptos diferentes".
"Lo árabe hace referencia a una identidad histórico-cultural-geográfica de un pueblo que hoy son varios países del norte de África, península arábiga y resto de medio oriente. El ser musulmán es independiente de la nacionalidad, o la identidad cultural a la que pertenezca", dijo.
Es así que encontramos "árabes de religión musulmana, pero también que profesan otras creencias: judíos, cristianos; y musulmanes que no son árabes, como los turcos, indios, afganos, indonesios, pakistaníes, bosnios, chinos, entre otros", precisó.
"La confusión es comprensible ya que el Islam surgió en territorios árabes, el Sagrado Corán fue revelado en árabe y la mayoría de los árabes son musulmanes, aunque la mayoría de los musulmanes del mundo no es árabe", aclaró el director del CCI.
Los desayunos "que se dan al caer el sol son una contribución de Abdullah (Bin Abdelaziz), rey de Arabia Saudita, para todos los orantes del mundo", puntualizó Al Mgbel.
La construcción del CCI fue financiada por el reino de Arabia Saudita, durante el reinado de Fahd bin Abdelaziz al-Saud (de quien lleva el nombre), predecesor en el trono del actual monarca.












